APRENDÍ
Un día reflexioné sobre la vida y como podía ser mejor persona cada día, comprendí que este instante era el resumen de la existencia que podemos aprovecharlo o desperdiciar para cuando llegue la muerte tal vez sepamos si lo valoramos de verdad.
Por eso aprendí que el ayer sabemos que pasó pero a veces no amargamos con lo que dejamos y nunca olvidamos, cualquier oportunidad que no quisimos aprovechar por eso este día, es lo único que tengo, le sacaré provecho al máximo para en vez de convertirlo en un pasado amargo, debe ser la base para un futuro optimista.
Aprendí que hay tres cosas que no se olvidan: lo que digo, por eso me cuidaré de lo que hablo para no ofender, calumniar o crear un malentendido con mis palabras, en vez de esto escucharé o callaré si ha de ser necesario lo que escribo, porque el arma más letal es la pluma, que conquista corazones, crea odios, hace amigos, destruye personas, da la paz o inicia una guerra, porque al escribir se hace conciencia de uno mismo o de una nación, puede ser la voz de los que callan o el consejo que llega algunas veces de una manera inesperada y por último mis actos buenos o malos que repercutirán en mi y en quienes me rodean, y son base a las decisiones mesuradas o alebrestadas tomadas en tomadas en un instante que es la vida, así aprendí que solo por hoy valoraré cada segundo que vivo porque de lo que haga no me podré quejar nunca jamás.
Aprendí a no juzgar a las personas con la primera impresión porque me puedo decepcionar, ni porque me digan un concepto que puede ser con base en la envidia, tampoco me interesará lo que tienen, pueden ser muy vacíos los que sepan se pueden creer mucho, ni los que aparenten puede que no sean sinceros, me interesarán sólo porque son humanos como yo y nada más.
Aprendí a la similitud entre un rico y un pobre, es que uno tiene dinero y el otro no. El primero puede estar amargado porque piensan que lo van a robar y el pobre puede estar aburrido porque no tiene nada que le roben, pero un verdadero rico es feliz con lo que tiene, ama a su familia, disfruta cada instante de vida y da gracias a Dios por todo lo que a diario recibe. El auténtico pobre es infeliz con lo que tiene, envidia al prójimo y se amarga al añorar tantas cosas que así las posea nunca las disfrutará, por eso se queja ante Dios y ante todos por todo.
Aprendí a disfrutar tanto de una canción como de un beso, una mano cordial, un abrazo y una sonrisa del sol y la lluvia, del frío y del calor de compañía y soledad de tristezas y alegrías y de los problemas y los momentos de paz que nos trae cada día.
Aprendí tantas cosas, como que cada pequeño paso forma una gran mancha y todo lo que valoré hoy, todo lo que siembre hoy, será lo que admire mañana, será lo que recoja mañana, mientras Dios me de la oportunidad de seguir viviendo cada nuevo día, porque ayer nací, hoy vivo y en un mañana dejaré de existir.
Esto lo aprendí hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario