He caminado por praderas,
mis pies yacen descalzos,
la hierba húmeda
me transpira su aroma
ya las flores han abierto
su fragancia la percibo...
todo es bello
cuando te pienso...
En el cuarto ha quedado
la cama destendida,
la sábana empapada de sudor
y el recuerdo de la piel
que dejamos allí los dos...
Voy sin camisa
lentamente sin afán
sintiendo el sol en mi cuerpo
y uno que otro insecto
que en mi busca su alimento.
No muy lejos diviso
una pequeña arboleda,
sé que más allá
cruza un riachuelo,
sus aguas son cristalinas...
he visto los guijarros
mientras me he humedecido el cabello
y sentido gotas
deslizándose por mi cuello.
En aquella habitación
nos esperan los recuerdos:
tus tantas en algún rincón,
el resto del desayuno en el fogón;
todavía allí debe estar
los ecos de nuestra voz
y un te quiero
extraviado en algún montón.
El aire me acaricia
lentamente recomiendo mi piel,
la tarde se apacigua,
el frío invadiendo
- tal vez sea lluvia que se avecina -
la luna pronto estará en los cielos
y de todo pensamiento
sólo tu nombre va permaneciendo.
Yacías húmeda en el lecho,
habías tenido un orgasmo,
por eso me sentía complacido
mientras afuera
la noche pasaba silenciosa,
el mundo giraba...
no necesitaba más que tus besos
o un suspiro
que de vez en cuando exhalas...
Esta noche me acordaré
del campo por el que caminé
cuando te empiece a besar los pies
y desnuda otra vez te dejaré
No hay comentarios:
Publicar un comentario