jueves, 19 de agosto de 2010

CAMINANDO POR PRADERAS

He caminado por praderas,

mis pies yacen descalzos,

la hierba húmeda

me transpira su aroma

ya las flores han abierto

su fragancia la percibo...

todo es bello

cuando te pienso...



En el cuarto ha quedado

la cama destendida,

la sábana empapada de sudor

y el recuerdo de la piel

que dejamos allí los dos...



Voy sin camisa

lentamente sin afán

sintiendo el sol en mi cuerpo

y uno que otro insecto

que en mi busca su alimento.

No muy lejos diviso

una pequeña arboleda,

sé que más allá

cruza un riachuelo,

sus aguas son cristalinas...

he visto los guijarros

mientras me he humedecido el cabello

y sentido gotas

deslizándose por mi cuello.



En aquella habitación

nos esperan los recuerdos:

tus tantas en algún rincón,

el resto del desayuno en el fogón;

todavía allí debe estar

los ecos de nuestra voz

y un te quiero

extraviado en algún montón.



El aire me acaricia

lentamente recomiendo mi piel,

la tarde se apacigua,

el frío invadiendo

- tal vez sea lluvia que se avecina -

la luna pronto estará en los cielos

y de todo pensamiento

sólo tu nombre va permaneciendo.



Yacías húmeda en el lecho,

habías tenido un orgasmo,

por eso me sentía complacido

mientras afuera

la noche pasaba silenciosa,

el mundo giraba...

no necesitaba más que tus besos

o un suspiro

que de vez en cuando exhalas...



Esta noche me acordaré

del campo por el que caminé

cuando te empiece a besar los pies

y desnuda otra vez te dejaré

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