Una melodía escondida
un vestido ceñido,
navegado por espíritus
de corazón quebrantado
en profundidad tocada
de una canción
por sinfonía infinita,
poco a poco consumida
bajo ritmos sin formas
transportando el alma ensangrentada
que busca por entre fantasías
el amor extraviado.
Un día se ama,
el otro se espera,
pero cada cual
busca momentos alegres
olvidar las tristezas
del día a día.
Un día se ríe
a carcajada abierta,
al otro se llora
a moco tendido
pero cada uno conduce
al anhelar el amor.
Las luces multicolores
demuestra que la fiesta
apenas comenzó,
pero unos con tristeza
no logran olvidar su pena,
unos lloran por amor,
otros por una gran pasión,
pero cada quien
en medio de sus tragos
y al son de un baile
tratan de disipar
su amarga condena.
Unos buscan una mujer
para aliviar su soledad,
algunos al oler su cabello,
otros al perfume de su piel,
están los que regalan una rosa,
y los que ofrecen un ron
como si fuera poma rosa,
pero quienes en medio de la fiesta
donde las penas se olvidan,
se amarran las lágrimas
que afloran del alma,
y en medio de la danza
hechas sus tristezas,
brota el poema
del solitario hombre,
triste y amargado,
que al no hallar un camino
recoge lo que le ofrece
su patético destino
lleno de sentimiento vallenato
y merengue apachuchado.
Así es la historia
que a diario se vive en un gril
donde la mujer en cadena
da su cuerpo por unas
cuantas monedas
y donde los hombres
buscan esa compañía
para no estar solos en el camino de la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario