Oh, infierno mío
mi cadena y mi martirio
que en vez de sangre
tenga tinta
y que por ella fluyan
torrentes de palabras.
Es el yugo mío
que transmuto el sentimiento
en vocablos profanos,
es un purgatorio
desencadenar frases
que flotan a través del amor,
sólo por intentar
conquistar tú corazón.
Es una palabra el amor,
es otra el corazón,
más no hay que mencionarlas.
y menos plasmarlas
en una hoja inmaculada
de virginal feminidad
como es la flor del sexo.
¿A caso una palabra
te puede conquistar
y despertar en tu ser
la lujuria del deseo
por tener tus labios
al borde de los míos,
de tener mi respiración
confundida con tus suspiros?.
Sólo es una letra
que se desprende de la pluma
que aprieto entre mis dedos
y se desliza como ola de mar.
Y al buscar tu mirada
lanzo saetas en forma de palabras
que lleva envenenada la punta
de lo que siente mi alma.
Son sólo pinturas
que tienen las formas
de las llamadas letras.
Que conforman un paisaje
sin sol, sin luna,
sin nubes y sin estrellas,
sin mares, ni campos,
ni hombres, ni calles
ni sombras, ni luces.
Son sólo escritos al fuego
marcando la piel
de quien las lee,
son plasmadas en tierra
que como polvo
se filtran por los poros,
son diluidas en agua
que caen como lágrima
al filo de la lluvia,
son suspiros de viento
a través de los susurros del silencio.
Son sólo palabras
que gozo sin merecer
y como trueno retumban en mi vientre
como rayo me parten el alma,
como tifón me hace ahogar en la mar
hundiéndome cada vez más
hasta las entrañas de sus profundidades
metido en el cofre que forman los signos,
y sólo mi espíritu
puede al fin descansar
cuando el purgatorio de la idea
llega al cielo del papel.
Así pasa cuando escribo para ti,
sólo un espejismo
es el brillo de tus ojos
filtrándose en la inmaculada hoja
escudriñando cada palabra
para que al final sepas
lo que esta alma te ama.
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