viernes, 20 de agosto de 2010

CUANDO ESCRIBO PARA TI

Oh, infierno mío

mi cadena y mi martirio

que en vez de sangre

tenga tinta

y que por ella fluyan

torrentes de palabras.



Es el yugo mío

que transmuto el sentimiento

en vocablos profanos,

es un purgatorio

desencadenar frases

que flotan a través del amor,

sólo por intentar

conquistar tú corazón.



Es una palabra el amor,

es otra el corazón,

más no hay que mencionarlas.

y menos plasmarlas

en una hoja inmaculada

de virginal feminidad

como es la flor del sexo.



¿A caso una palabra

te puede conquistar

y despertar en tu ser

la lujuria del deseo

por tener tus labios

al borde de los míos,

de tener mi respiración

confundida con tus suspiros?.



Sólo es una letra

que se desprende de la pluma

que aprieto entre mis dedos

y se desliza como ola de mar.



Y al buscar tu mirada

lanzo saetas en forma de palabras

que lleva envenenada la punta

de lo que siente mi alma.



Son sólo pinturas

que tienen las formas

de las llamadas letras.



Que conforman un paisaje

sin sol, sin luna,

sin nubes y sin estrellas,

sin mares, ni campos,

ni hombres, ni calles

ni sombras, ni luces.



Son sólo escritos al fuego

marcando la piel

de quien las lee,

son plasmadas en tierra

que como polvo

se filtran por los poros,

son diluidas en agua

que caen como lágrima

al filo de la lluvia,

son suspiros de viento

a través de los susurros del silencio.



Son sólo palabras

que gozo sin merecer

y como trueno retumban en mi vientre

como rayo me parten el alma,

como tifón me hace ahogar en la mar

hundiéndome cada vez más

hasta las entrañas de sus profundidades

metido en el cofre que forman los signos,

y sólo mi espíritu

puede al fin descansar

cuando el purgatorio de la idea

llega al cielo del papel.



Así pasa cuando escribo para ti,

sólo un espejismo

es el brillo de tus ojos

filtrándose en la inmaculada hoja

escudriñando cada palabra

para que al final sepas

lo que esta alma te ama.

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