CUATRO PALABRAS
Lejano
Bosque petrificado
del alma inconsciente
que por lejano pensamiento
me vuelve tu nombre del recuerdo.
Lejano está tu cuerpo
más allá de mis manos
que en momento incierto
tu amor se ha extraviado
Destizo un suspiro
al borde de mi boca,
añoro tus labios
lejano está un beso tuyo.
Lejano en día de lluvia
una lágrima cae del ocaso
la noche se volvió llanto
y el día amaneció sin ti
Noche
Esa noche,
una noche,
otra noche,
lánguida, yerta, fría, pálida,
solo en mi lecho
añorando la tersedad de tu piel,
que aún recuerdo
con antaña alegría pasada
recuerdo como bebía toda tu miel
y hoy con amarga hiel
bebo tragos nostálgicos
que hieren mi alma
de estar sin ti.
La noche cabalga en potro blanco
por caravana precesión,
un cortejo estrellado,
la caída de gotas de lluvia
y yo en balde aspiro tu amor;
mas el amor, este amor,
nace de un corazón sentimental
herido por una daga
afilada por indiferencia
de la oscura penumbra
llamada noche,
bagazo sobrante
en desecho porquerizo
que al trinar un pajarito
bajo haz de luna
me lastima en silencio
taciturno de soledad.
La noche bohemia
que al deleite de un trago
recuerdo que eras mía
y cual paloma mensajera
volaste a otro sitio
llevando mi corazón
y dejándome el dolor.
La noche que veo pasar ante mis ojos
letargadamente lenta
tu nombre arrimando a mi mente
me enreda como hiedra,
una caricia al espacio,
una palabra al viento,
un te quiero al olvidar
una canción a mi oído
trapiche que muele
estrellas fugaces...
un deseo...
te amo y no estás,
te amo en la noche
aunque sea solo tu recuerdo...
Añoro que vengas
pero sé que no vendrás...
Extraños
Sarcástica palabra
decir que somos pareja,
porque no sé quién eres
y tu no me conoces a mí.
Somos extraños
que dormimos en la misma cama,
que nos besamos en la mañana,
y nos saludamos en la noche,
compartiendo una comida
y creemos compartir el amor
participando de la misma rutina
pero ante todo
somos extraños.
Yo añoro tus besos
como saber quién eres
creer que te conozco
como a toda tu piel
y nos comprendemos
como las caricias a nuestros cuerpos.
Extraño,
eso soy para ti;
extraña,
eso eres para mí;
desconocidos en nuestros pensamientos
y más allá de la cotidianidad
en la que se han convertido las palabras.
Ya es monótono el día,
no ocurre nada,
ni un detalle que te haga sonreir,
ni una canción que me ponga a suspirar
un poema nuevo para dar,
un beso para enamorar.
Extraños, sólo extraños,
en la noche de luna
o el día soleado
en el ayer apacible,
o en el mañana tormentoso,
cuando quiero hablar
o simplemente callar
en tu mirada escudriñadora
o tus ojos perdidos en la nada.
Extraños,
somos un par de extraños,
pero te amo
aunque no te conozco
pero te quiero
aunque ignoro quién eres,
pero te deseo
aunque siempre estés ausente
Extraña de mirada melancólica
y sonrisa nostálgica,
sé que soy un perfecto desconocido,
peor ámame
como yo a ti.
Ausencia
Asistentes sombras
destiladas del cosmos,
almas moribundas
decayendo en el pasado,
pequeños destellos de luz
transfiguradas en miradas,
ondulantes brisas del mar
confundidas con caricias,
riesgos de lluvia
transformados en lágrimas
ausencia de palabra
en tu boca ya lejana
Ausencia desfigurada
de un beso hecho palabra,
extrañar tu cuerpo
al filo de la cara,
añoranza de una caricia
en noche fría,
deseos de tu presencia
en estos momentos sin ti,
soledades que persiguen
detrás de las puertas
un beso perdido
al final de un suspiro...
Ausencia,
soledad de la ausencia,
que en bagaje de pensamientos
marchita una rosa
a caída de pétalo
otoño invernal
yerto, patético y frío
sin el calor de esa mujer
por la cual mi alma
se encuentra pérfida...
Ausencia,
del ayer extraño,
del hoy perdido
del mañana inseguro,
que al insomne sueño
me reflejo en nublados
espejismos del inconsciente,
fantasma de una sombra
extraviada entre mi sombra.
Ausencia de mí mismo
de un yo ausente
ensimismado en sí
donde sólo tu nombre
de antaña remembresía
de único recuerdo
al invocar la nostalgia
llena de melancolía,
humedeciendo los labios,
y mordiéndome la esperanza
de que un día vuelvas
porque ya no quiero vivir
de ésta ausencia de la vida
y mordiéndome la esperanza
de que un día vuelvas
porque ya no quiero vivir
de ésta ausencia de la vida
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