viernes, 20 de agosto de 2010

EL CEMENTERIO DE LAS ILUSIONES PERDIDAS

EL CEMENTERIO DE LAS ILUSIONES PÉRDIDAS


A todo aquel que ama la paz.



Conozco un lugar

al que le llaman cementerio

y aunque esta lleno

de millones de cadáveres

no hay tumbas, ni lápidas

con cuerpo alguno.



Tiene nombre

no de un santo,

tiene nombre

de una nación masacrada

de un país destrozado,

un pueblo impotente

le llaman Colombia,

Colombia en guerra



Tres colores

forman su bandera:

amarillo, riqueza

símbolo de todo aquel

que le ha robado a esta tierra;

azul agua,

cielo, río, mar.

Un cielo que lo cobija

unos ríos que ya mueren

y un mar que agoniza,

y por último

el más importante de los tres.

Rojo, sangre.

De revolución, rencor, y violencia

una revolución que parece inacabada

un rencor que se incrusta en los

corazones,

y una violencia que día a día

destierra la paloma de la paz.

Robándole la dignidad.

A cada uno de aquellos colombianos

y deja la justicia en un desierto

de los campos ya sembrados

por los cadáveres de tantos

que vieron sus ilusiones,

ya perdidas, ya extraviadas

en el olvido de la nación.



Ilusiones de libertad,

igualdad, prosperidad,

justicia, amor y paz,

gritadas en los vientos

desde la época de los comuneros

hasta nuestros días

y estas voces han sido calladas

por aquellos que buscan

sólo su propio bienestar.

Los españoles,



Cientos de caudillos masacraron

en nombre de mantener el orden;

centenares de guerras civiles

ha azotado el país.

Solo porque a algún partido

de esos llamados políticos

no le han gustado algunas ideas,

miles de líderes

desde el comunitario

hasta Luis Carlos Galán

las balas asesinas apagaron su voz

para que no dijeran la verdad,

incontables personas

que cuestionando al sistema

a un ataúd han ido a parar.

Y que decir

de los pobres soldados

policías y jueces

que por defender una democracia

sus familias al cementerio

hoy tienen que ir a visitar.



Por eso esta nación

llamada Colombia,

Colombia en guerra,

es un cementer1io de ilusiones

porque el que desea

un país mejor,

es mejor que calle

si la muerte no está dispuesto

a enfrentar.



Y ya para terminar:

¿y las ilusiones y sueños

de todos aquellos niños

también se las iremos a robar?

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