Calma mi ansiedad
el poético nombre
al instante recordado
y eternamente soñado
pero, a cada paso
no logro de lucidar
la imagen perfecta
de tu siempre anhelado
cuerpo anonadado.
Es un martirio
desearte al momento
que la soledad perpetua
invade los poros
de mi humana figura.
Pasear por los pasillos
sintiendo el temor
de ser atacado por perros
y temblar de miedo
en oscuro momento.
Pero tu nombre
viaja por mi mente
en los infinitos vacíos
del espacio cerebral
produciendo caos
de perturbaciones indescriptibles
al perder el aire
tan vital a mí existir
por solo anhelar
recordar tu nombre.
Me enfermo de amor
y no existe cura
a tan cruel dolor
que martiriza mi cuerpo
invadiendo cual virus
mi diario vivir.
Lo cotidiano es absurdo
del abstracto vicio
porque te deseo
más no te tengo
y aunque te persiga
por entre los sueños
no logro alcanzarte
más allá de soledades.
Cuán desdichado soy
por el infierno non santus
que condena mi alma
a se reo ausente
de la dicha verdadera
y lacera mi espalda
llagando mi corazón
cuando ahogo un suspiro
y pierdo la razón.
Las lágrimas se pierden
por inmensurables mares
vagando por las angustias
de acallar mi corazón
y cubrir con una canción
tal angustia sobre humana
que impide razonar a la razón.
Delirio en las noches
con fiebres sentimentales
la cabeza va a estallar,
el calor me sofoca,
el frío me mata,
no tengo ya ganas
sino de amarte más.
Soy un loco perdido
de romanticismo lírico
que en medio de mi silencio,
gritó a voz callada
lo que no puedo decirte
al mundo imbécil
que desconoce del amor.
Todo es nada,
Pero, la nada
es mayor que cualquier cosa
e invade los terrenos
de los suplicios,
un suplicio descarado
una careta morbosa
donde la perversidad mora
al silencio alquimista
de aquel sortilegio
que es mi alma.
Todo puede pasar
en un infinito océano
y nada, siempre ocurre
en mi interior
porque una vida sin vida
lleva al fantasma
que trae la muerte,
y se cruza un río
donde se pierde la guerra
¿Mas que importa pelear
si se ha de perder?
Un día la pena
se llevará mi alma...
Te amo
no lo creo,
me enfermo pro ti
día y noche
por solo pensar tu nombre
¿Acaso he perdido?
¿Acaso he ganado?
Cada vez me pregunto más
y no hallo respuesta
porque en violenta alma
dormida en pacífica muerte
surge un volcán
que se ha de apagar
al no poder erupcionar
lo lívido de su amor.
Tiembla la tierra
yerto está mi cuerpo.
Quema lo que devora
por avalancha de emociones
que en carnal derroche
un cementerio gime
a gotas de lluvia
y se viste colorido
de naturaleza muerta.
La caravana letarga
lleva corazón sufrido
pero no estoy muerto,
sólo estoy vivo...
¡Sus!
No hay comentarios:
Publicar un comentario