martes, 17 de agosto de 2010

MI NIÑA, MI PUTA

Tocarte, tomarte,


acariciarte en extremo,

a cuerpo desnudo

sentir tu vientre arder,

tu fuego al amar

desgarrando mi virtud

- si aún queda virtud -

bajo la fortaleza de tu sexo,

descubriendo,

- si hay que descubrir -

que amor y erotismo

se separarán al arribar la lujuria.



Te amo.



No. No es que te amo.

Mentí.



Soy feliz tocando tus senos,

posar mis labios en los tuyos,

luego,

en el sexo.



No te amo,

solo te deseo

mi niña,

mi puta

cuyo coño ardiente

lascivia en ti

quema la piel

hasta no sofocar su fuego.



¿Sólo ardes conmigo

mi niña, mi puta?

¿otros amantes

prenderán tu calentura?



Infierno que me incinera

bajo la lujuria...

¡Qué importa mundo

si yaces en mi dominio!

¡Qué importa mundo

si en el lecho te poseo!



Si mil amantes tienes,

o sólo yo merezco favores,

no importa saberlo,

si ahora gozo de los honores,

por eso humedezco los labios

y luego en suave mordisco

mientras te miro aprieto,

porque anhelaría eternamente

retenerte desnuda en el techo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario