jueves, 19 de agosto de 2010

POESIA DESCARADA

POESIA DESCARADA


O SI TU FUERAS MI AMANTE



Escribí una poesía

que te pareció lanzada

entonces pensé

en una poesía descarada;

directa en palabras

sin sutilezas

tal vez prolongadas.



No era una poesía

con un mensaje

era una poesía

con propuesta

tan directa en imágenes

que pensarás mal de mí,

era una poesía descarada

que decía así:



Si tu fueras mi amante

de cama mi consorte

de lecho mi amor

y de tálamo pasión,

si tu fueras mi amante

en cada instante

la lujuria en carne viva

sería de rojo el día





No habría momento sin sexo

estaríamos locos de sexo

porque solo una caricia

nos consumiría...



Mas en el tálamo

en nuestro castillo,

profundo eterno,

sin límite ni tiempo;

en lo que es nuestro lecho,

nuestra sala, hogar

de lujuria continua

desbordante de pasión

donde al brindis de una copa

entrelazados los brazos

recorriéramos el abecedario

en busca del clímax,

buscáramos el punto

máximo de unión

sin ni siquiera quitarnos

tan sólo lo que es una prenda



Me amarías tanto

que empezaríamos hacer el amor

con una mirada

de tus ojos color miel



A la luz de las velas,

la habitación iluminada,

la cama tendida

una bañera lista

tu de blanco vestida

para el sacrificio lista,

yo vestido de negro

cual verdugo,

la música suave

de un lento vals

tus labios rojos

como la sangre



Moviéramos el cuerpo

al son de la melodía

fundidos cual gota de agua,

tu cabello acariciaría

con mis torpes manos,

bella melena

de color inexplicable;

mis labios se posarían

en los tuyos con suavidad

saboreando entre abiertos

el néctar de tu boca…

… mas sería malo

al retirarlos

dejándote el sabor

de un deseo



Mis manos deslizándose

por tu piel canela,

sintiendo tu rostro, tu cuello,

pasando por encima

de tu ceñido vestido

a tu figura espectacular

de gatica en celo,

mientras tus manos

se deslizan por mi espalda

y cogen mis nalgas

con gran firmeza

y las mías van

a tu espalda desnuda,

mas, como están frías cual hielo

te pone arrozuda tu piel



Mi lengua humedecería

lentamente tus labios

mientras tus perlas

muerden los míos,

recorrería con mis besos

tu frágil y preciosos rostro,

encima de tus ojos color miel

buscando su nectar.



Tus tiernos oídos

suavemente mordería

al oír tu respirar hendido…



y al unísono que me aprietas

yo te abrazo más fuertemente,



Mis labios bajando por tu cuello

mientras dices: ¡Basta!

y te estremezco



Con mis manos tomaría

las tuyas sutilmente

y al irlas elevando

beso tus labios,

lentamente la vuelta te doy

hasta tus manos cruzar

alrededor de tu cintura de avispa,

sentiría tus curvas

delineándose en el mi cuerpo,

un abrazo estremeciendo

nuestro ser…



Mis manos subiría

pasando por la cima de tus monte

cubiertos por el estorbo del vestido

llegando a tus hombros

semi descubiertos

deslizando tus prendas

al son que beso tu cuello;

y al irse deslizando tu ajuar

alloraría a mi vista

el color canela de tu piel

que arde como el sol,

dejando solo tu ropa interior

como única cubierta.



Voltearías hacia mí

lanzando tus manos

contra los botones de mi camisa,

y los labios

jugarían a acabarse

en frenesí continuo,

la camisa me quitarías

besando con pasión

mi desnudo pecho.



Serías picarona

a mi cinturón desbrochar,

dejando caer mi pantalón

quedando sólo en ropa interior.



Escaparías de mis brazos

volando por la habitación

gritando, llorando,

riendo, amando…

yo detrás de ti cual loco,

un pequeño niño

detrás del juguete

que lo hará feliz.



Al alcanzarte, caeríamos

en un sillón grande

cruzando tus piernas a mi espalda,

yo te abrazo con pasión

y nuestras pieles

aún más cercas

como dos gotas

cuasi fundidas;

caería tu espalda al sillón

al son que te vas quitando

sensualmente el brasier.



Jugarían mis manos

con tus pezones, senos

antes de buscar tu vientre

que estaría ardiendo.



Sobrarían las palabras,

solo gestos,

movimientos envolventes

de la boca deslizándose

por tu geografía

buscando saciar mi sed.



La ropa interior

volaría en segundos

dejando a flor de piel

el resto de atributos.



Iríamos a la tina

tu adelante caminando

agarrada de mi mano

me llevarías andando,

te sumergirías al agua tibia

arregostando tu espalda

en blanca bañera

de agua transparente;

yo me acomodaría delante de ti

dejando que pases

tus manos por mi dorso,

morderías mis oídos

con tus perlas,

al unísono que acaricio

tus muslos suaves…

me bañarías, te bañaría

acompañados

de una deliciosa champang



me tendrías cual volcán

con el fuego en llama

a punto de erupcionar

al no perderme

fundir en tu lecho



Al salir,

medio secaríamos

resbalando gotas

por tus muslos, senos,

deslizándose por mi pecho

por mi espalda, por mi cara.



Ahora iríamos a la cama

a culminar este sacrificio.



Te recostarías seductoramente,

yo cogería un trozo se hielo,

lo coloco en mis labios

lo deslizo por tu piel;

humedezco tus labios

con su frío lentamente,

rozaría tus mejillas

en pos de tus ojos;

bajaría por tu cuello

pasaría por tus brazos,

llegaría a tus senos

para erizar tus pezones

y extraerles su leche;

viajaría a tu vientre

iría a tu flor

probaría tu néctar;

descansaría en tus muslos

después de rozarlos con el frío hielo

para oír

tu apasionado gemir.



Voltearías,

localizaría entre tus glúteos

el camino a tu cóccix

para subir zigzagueando

por tu espalda,

despacio sin afán

con la lentitud del tiempo;

a tu cóccix regresaría

para deslizarme cual reptil

por tu columna hasta el cuello;

al llegar allí

me recostaría encima de ti,

de tu piel erizada y fría

de tu piel hirviente

y sudorosa como la mía,

por unos cuantos segundos

te besaría;

mientras me introduzco

socavo al interior de tu cuerpo

encontrando tu calor,

todo lo que te haga sentir amor.



Nos moveríamos acompasadamente

al mover de tus caderas firmes,

de mi pelvis loca

besándonos con frenesí la boca.



Un grito exhalaríamos

y de pasión rendidos

derramaría mi leche

afloraría tu fuego,

orgasmo sin fin

convulsionaría tu cuerpo, mi cuerpo

quedando los dos vencidos

sin desear soltarnos

y desnudos hasta el amanecer

el sol nos hallaría abrazados.

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