POESIA DESCARADA
O SI TU FUERAS MI AMANTE
Escribí una poesía
que te pareció lanzada
entonces pensé
en una poesía descarada;
directa en palabras
sin sutilezas
tal vez prolongadas.
No era una poesía
con un mensaje
era una poesía
con propuesta
tan directa en imágenes
que pensarás mal de mí,
era una poesía descarada
que decía así:
Si tu fueras mi amante
de cama mi consorte
de lecho mi amor
y de tálamo pasión,
si tu fueras mi amante
en cada instante
la lujuria en carne viva
sería de rojo el día
No habría momento sin sexo
estaríamos locos de sexo
porque solo una caricia
nos consumiría...
Mas en el tálamo
en nuestro castillo,
profundo eterno,
sin límite ni tiempo;
en lo que es nuestro lecho,
nuestra sala, hogar
de lujuria continua
desbordante de pasión
donde al brindis de una copa
entrelazados los brazos
recorriéramos el abecedario
en busca del clímax,
buscáramos el punto
máximo de unión
sin ni siquiera quitarnos
tan sólo lo que es una prenda
Me amarías tanto
que empezaríamos hacer el amor
con una mirada
de tus ojos color miel
A la luz de las velas,
la habitación iluminada,
la cama tendida
una bañera lista
tu de blanco vestida
para el sacrificio lista,
yo vestido de negro
cual verdugo,
la música suave
de un lento vals
tus labios rojos
como la sangre
Moviéramos el cuerpo
al son de la melodía
fundidos cual gota de agua,
tu cabello acariciaría
con mis torpes manos,
bella melena
de color inexplicable;
mis labios se posarían
en los tuyos con suavidad
saboreando entre abiertos
el néctar de tu boca…
… mas sería malo
al retirarlos
dejándote el sabor
de un deseo
Mis manos deslizándose
por tu piel canela,
sintiendo tu rostro, tu cuello,
pasando por encima
de tu ceñido vestido
a tu figura espectacular
de gatica en celo,
mientras tus manos
se deslizan por mi espalda
y cogen mis nalgas
con gran firmeza
y las mías van
a tu espalda desnuda,
mas, como están frías cual hielo
te pone arrozuda tu piel
Mi lengua humedecería
lentamente tus labios
mientras tus perlas
muerden los míos,
recorrería con mis besos
tu frágil y preciosos rostro,
encima de tus ojos color miel
buscando su nectar.
Tus tiernos oídos
suavemente mordería
al oír tu respirar hendido…
y al unísono que me aprietas
yo te abrazo más fuertemente,
Mis labios bajando por tu cuello
mientras dices: ¡Basta!
y te estremezco
Con mis manos tomaría
las tuyas sutilmente
y al irlas elevando
beso tus labios,
lentamente la vuelta te doy
hasta tus manos cruzar
alrededor de tu cintura de avispa,
sentiría tus curvas
delineándose en el mi cuerpo,
un abrazo estremeciendo
nuestro ser…
Mis manos subiría
pasando por la cima de tus monte
cubiertos por el estorbo del vestido
llegando a tus hombros
semi descubiertos
deslizando tus prendas
al son que beso tu cuello;
y al irse deslizando tu ajuar
alloraría a mi vista
el color canela de tu piel
que arde como el sol,
dejando solo tu ropa interior
como única cubierta.
Voltearías hacia mí
lanzando tus manos
contra los botones de mi camisa,
y los labios
jugarían a acabarse
en frenesí continuo,
la camisa me quitarías
besando con pasión
mi desnudo pecho.
Serías picarona
a mi cinturón desbrochar,
dejando caer mi pantalón
quedando sólo en ropa interior.
Escaparías de mis brazos
volando por la habitación
gritando, llorando,
riendo, amando…
yo detrás de ti cual loco,
un pequeño niño
detrás del juguete
que lo hará feliz.
Al alcanzarte, caeríamos
en un sillón grande
cruzando tus piernas a mi espalda,
yo te abrazo con pasión
y nuestras pieles
aún más cercas
como dos gotas
cuasi fundidas;
caería tu espalda al sillón
al son que te vas quitando
sensualmente el brasier.
Jugarían mis manos
con tus pezones, senos
antes de buscar tu vientre
que estaría ardiendo.
Sobrarían las palabras,
solo gestos,
movimientos envolventes
de la boca deslizándose
por tu geografía
buscando saciar mi sed.
La ropa interior
volaría en segundos
dejando a flor de piel
el resto de atributos.
Iríamos a la tina
tu adelante caminando
agarrada de mi mano
me llevarías andando,
te sumergirías al agua tibia
arregostando tu espalda
en blanca bañera
de agua transparente;
yo me acomodaría delante de ti
dejando que pases
tus manos por mi dorso,
morderías mis oídos
con tus perlas,
al unísono que acaricio
tus muslos suaves…
me bañarías, te bañaría
acompañados
de una deliciosa champang
me tendrías cual volcán
con el fuego en llama
a punto de erupcionar
al no perderme
fundir en tu lecho
Al salir,
medio secaríamos
resbalando gotas
por tus muslos, senos,
deslizándose por mi pecho
por mi espalda, por mi cara.
Ahora iríamos a la cama
a culminar este sacrificio.
Te recostarías seductoramente,
yo cogería un trozo se hielo,
lo coloco en mis labios
lo deslizo por tu piel;
humedezco tus labios
con su frío lentamente,
rozaría tus mejillas
en pos de tus ojos;
bajaría por tu cuello
pasaría por tus brazos,
llegaría a tus senos
para erizar tus pezones
y extraerles su leche;
viajaría a tu vientre
iría a tu flor
probaría tu néctar;
descansaría en tus muslos
después de rozarlos con el frío hielo
para oír
tu apasionado gemir.
Voltearías,
localizaría entre tus glúteos
el camino a tu cóccix
para subir zigzagueando
por tu espalda,
despacio sin afán
con la lentitud del tiempo;
a tu cóccix regresaría
para deslizarme cual reptil
por tu columna hasta el cuello;
al llegar allí
me recostaría encima de ti,
de tu piel erizada y fría
de tu piel hirviente
y sudorosa como la mía,
por unos cuantos segundos
te besaría;
mientras me introduzco
socavo al interior de tu cuerpo
encontrando tu calor,
todo lo que te haga sentir amor.
Nos moveríamos acompasadamente
al mover de tus caderas firmes,
de mi pelvis loca
besándonos con frenesí la boca.
Un grito exhalaríamos
y de pasión rendidos
derramaría mi leche
afloraría tu fuego,
orgasmo sin fin
convulsionaría tu cuerpo, mi cuerpo
quedando los dos vencidos
sin desear soltarnos
y desnudos hasta el amanecer
el sol nos hallaría abrazados.
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