¿Cuál será mi legado al morir?
¿Qué dirán los demás de mi
el día que yo expire mi último verso?
¿Acaso, aquellos hombres
que dijeron ser mis amigos
dirán que fui bueno
o dirán que fui humano?
¿O tal vez, aquellas mujeres
que me tendieron en sus
afables brazos
y que en noches de amor
se embriagaron en mis labios
dirán, solo fue un hombre
en busca de sexo
o sólo fue un hombre
en busca de amor?
¿Qué dirán aquellos
que mi sangre tienen
el día que en ataúd
me despidan?
¿Llorarán mis hermanas
por aquel hombre
que las quiso tanto
aunque nunca s los dijo
ni aún al despedirse?
¡Llorará mi madre!
¡Llorará!
el día que lágrimas
bañen su faz
y un dolor tan hondo
le desgarre el corazón
llorará con verdadero amor
la partida de aquel ser
que en su viaje eterno
se llevará para siempre
una gran parte de su ser…
y será la única que llorará
porque es su hijo el que
en mortaja va…
¿Y mi padre…
… alguna lágrima derramará?
Tal vez sí,
tal vez no
eso no lo sabré yo.
Más lo único que no sé
y me hago una pregunta
sin ni siquiera saber
que las dejaré yo
como testamento
a todos aquellos seres
que van a llorar porque
yo ya muerto estoy?
Unos versos y nada más,
unas palabras escritas,
por aquel que sufrió,
por aquel que lloró,
por aquel que amo,
por aquel que rió…
Unos versos y nada más,
de tristes ausencias
y melancolías partidas,
de lágrimas que no fueron fingidas
y promesas de amor
que no fueron correspondidas
Unos cuentos y nada más
sólo historias imaginarias
de su mundo irreal,
sólo fantasías ilusionas
de un planeta que ya no está
sólo recuerdos vivenciales
de una realidad que soñó,
sólo unos cuentos y nada más...
O sólo una novela,
basta empresa de su imaginación
que entre sus personajes
reflejaban su inestableses
que unas veces reía
otras tantas lloraba
otrora fingía,
otrora ni le importaba...
una novela,
una simple y complicada novela...
¿Qué más da?
¿Si uno muerto
que puede dejar?
...Recuerdos y nada más
en aquellos que vivieron
junto a aquel
que ahora yace muerto
y en este tétrico momento
dicen lo que siempre
debieron un día decir
y nunca dijeron.
Y es que la redundancia
de lo que son mis palabras
solamente es al decir
lo que de verdad
hasta hoy no basta...
- Lástima que se murió Fulana,
- Tan buena persona que era Zutano
- Qué en paz descanse Mengarejo
- Alma bendita sea aquel
y bla, bla, bla...
nada era verdad,
sólo que aquel que murió
sin saber na...
por eso mi testamento
no son los poemas
ni los cuentos,
o tediosas novelas
que un día por ser escritor
en mi tiempo libre ocupé
escribiendo hasta este último renglón.
¡No! No dejo nada de eso...
lo único que dejo
es que si van a llorar por mí
que nazca del corazón;
si tienen alguna palabra
que decir
guárdenla dentro del alma,
si van a decir pendejadas
porque yo ya me fui,
eso a mi ya no me interesa nada;
y si van a consolar a alguien
que sea mi madre,
dándole un beso de mi parte,
sólo si algunas vez me quisieron
por quien era
y me aceptaron como yo era,
con virtudes y defectos
como cualquiera de vosotros,
pero ante todo
siendo un ser humano
hasta el día en que llame
a la muerte
y me llevó con ella
y me quiso realmente
por como yo era
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