jueves, 19 de agosto de 2010

TESTAMENTO

¿Cuál será mi legado al morir?

¿Qué dirán los demás de mi

el día que yo expire mi último verso?

¿Acaso, aquellos hombres

que dijeron ser mis amigos

dirán que fui bueno

o dirán que fui humano?

¿O tal vez, aquellas mujeres

que me tendieron en sus

afables brazos

y que en noches de amor

se embriagaron en mis labios

dirán, solo fue un hombre

en busca de sexo

o sólo fue un hombre

en busca de amor?



¿Qué dirán aquellos

que mi sangre tienen

el día que en ataúd

me despidan?

¿Llorarán mis hermanas

por aquel hombre

que las quiso tanto

aunque nunca s los dijo

ni aún al despedirse?



¡Llorará mi madre!

¡Llorará!

el día que lágrimas

bañen su faz

y un dolor tan hondo

le desgarre el corazón

llorará con verdadero amor

la partida de aquel ser

que en su viaje eterno

se llevará para siempre

una gran parte de su ser…

y será la única que llorará

porque es su hijo el que

en mortaja va…



¿Y mi padre…

… alguna lágrima derramará?

Tal vez sí,

tal vez no

eso no lo sabré yo.



Más lo único que no sé

y me hago una pregunta

sin ni siquiera saber

que las dejaré yo

como testamento

a todos aquellos seres

que van a llorar porque

yo ya muerto estoy?



Unos versos y nada más,

unas palabras escritas,

por aquel que sufrió,

por aquel que lloró,

por aquel que amo,

por aquel que rió…



Unos versos y nada más,

de tristes ausencias

y melancolías partidas,

de lágrimas que no fueron fingidas

y promesas de amor

que no fueron correspondidas



Unos cuentos y nada más

sólo historias imaginarias

de su mundo irreal,

sólo fantasías ilusionas

de un planeta que ya no está

sólo recuerdos vivenciales

de una realidad que soñó,

sólo unos cuentos y nada más...



O sólo una novela,

basta empresa de su imaginación

que entre sus personajes

reflejaban su inestableses

que unas veces reía

otras tantas lloraba

otrora fingía,

otrora ni le importaba...

una novela,

una simple y complicada novela...



¿Qué más da?

¿Si uno muerto

que puede dejar?



...Recuerdos y nada más

en aquellos que vivieron

junto a aquel

que ahora yace muerto

y en este tétrico momento

dicen lo que siempre

debieron un día decir

y nunca dijeron.



Y es que la redundancia

de lo que son mis palabras

solamente es al decir

lo que de verdad

hasta hoy no basta...

- Lástima que se murió Fulana,

- Tan buena persona que era Zutano

- Qué en paz descanse Mengarejo

- Alma bendita sea aquel

y bla, bla, bla...

nada era verdad,

sólo que aquel que murió

sin saber na...



por eso mi testamento

no son los poemas

ni los cuentos,

o tediosas novelas

que un día por ser escritor

en mi tiempo libre ocupé

escribiendo hasta este último renglón.



¡No! No dejo nada de eso...

lo único que dejo

es que si van a llorar por mí

que nazca del corazón;

si tienen alguna palabra

que decir

guárdenla dentro del alma,

si van a decir pendejadas

porque yo ya me fui,

eso a mi ya no me interesa nada;

y si van a consolar a alguien

que sea mi madre,

dándole un beso de mi parte,

sólo si algunas vez me quisieron

por quien era

y me aceptaron como yo era,

con virtudes y defectos

como cualquiera de vosotros,

pero ante todo

siendo un ser humano

hasta el día en que llame

a la muerte

y me llevó con ella

y me quiso realmente

por como yo era

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