viernes, 20 de agosto de 2010

UN REQUIEM IMMEMORIAN POR LA PAZ

Insofacto de llanto

triste ser humano

en corazón insano

no produce canto.



Es insoportable un mundo

donde se pierde en guerra

de una pobreza perra

de este planeta inmundo



Descansa en paz

en tétrica sombra

que ahora alumbra

la tan anhelada paz.



Se elevan a los cielos

las plegarias benditas

que en palabras indómitas

se confunden con los inciensos.



No existe lágrima

que no haya brotado

ni momento malogrado

de peor rima

que hubiera anidado

en la esperanza vana

que ya produjo cana

en humano ya cansado

por tan cruel violencia

que ha martirizado

y tanto tiempo socavado

a nuestra cruel existencia.



Es la paz el sueño de tantos

que ahora solo el silencio

es lo único que nació

en medio de los quebrantos,

de las balas que no quieren acallar

y la sangre que tiñe a diario

las mentes en continuo delirio,

la guerra que no desea acabar.



Llora la madre tristemente,

llora por la muerte de su hijo

que por amargo suplicio

en ataúd por guerra demente

le han devuelto solo el cadáver

de aquel al que le dio la vida

que en su trágica partida

a manos de un satírico revólver

le cortó su prometedora existencia

y ahora sólo su madre llora

en tan satírica mala hora

de un planeta sin conciencia.



Huérfano un niño ha quedado,

a su padre le han matado

y en llanto amargado

no sabe al mundo que está condenado.



La paz descansa en tiesa madera,

los hombres asisten a su eterno velorio,

ya de mente se vuelve en delirio

la paz en eterna espera.



Esta condenado el planeta

a guerra eterna sin cuartel,

la muerte se anuncia en cada cartel

y la paz es una lejana meta.



Sobre cada conciencia

una cruz lleva

es de gran prueba

para triste existencia

que ha cada caída

la paz en tortuoso camino

nos clava cada espino

por una guerra parida

desde los tiempos imborrables

que el hombre ha buscado

y nunca alcanzado

en medio de sus demonios animales

la paz tan esquiva

a cada generación

que en triste emoción

veía como se le iba...



Y aún hoy la perseguimos

pero nunca alcanzamos

(la paz que en réquiem

descansa en nuestra sien)

esa paz que anhelamos

y descansa en nuestras manos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario