viernes, 20 de agosto de 2010

VENUS

Al detallar la profundidad

enigmática de tu mirada,

al escuchar hechizado

el brebaje de tus palabras,

apareces como la versión

eternamente femenina de Ulises

por la Odisea de tu historia

rumbo a Ática

al intentar sortear

los misterios de las olas

y los cuestionamientos del viento.

Es un laberinto psicoanalítico

lo que haces de la vida

llevándote a escudriñar

en los oscuros pasajes

del interior humano

lleno de misticismo y encanto

al estilo más freudiano

o de escuela afrancesado.

Más en los paradigmas de la vida

me atraes con sortilegios

del embrujo de salem

y en noche de 31

caigo bajo el hechizo

de tu extraña belleza,

tan irrepetible creación

de todo un Dios

que en ti sobró perfección

bajo el lienzo del pintor.

Y entre olas de la mar

los delfines conmocionaron

y las sirenas envidiaron

cuando de espuma perpetua

al amanecer de un antaño día

de una concha alada

emergió un fruto especial,

una mujer idolatrada

símbolo del amor perfecto

con afrodisiaco nombre.

Los griegos te invocaban,

los romanos se confesaban

y al templo eregido en tu honor

las parejas hacían votos;

ya desde esos tiempos

perdidos en la memoria

mil historia brotan en tu nombre,

cientos de escritos

plasma tu misma esencia

y tantos te han pintado

pero solo uno plasmo

la magnificencia de tu belleza.

Boticelli creó

entre tantos cuadros

uno de singular belleza,

y con la diestra mano

revivió el instante

sublime de tu nacimiento;

por modelo, una mujer,

¡Vaya mujer! ¡sus!

Que si hoy te viera

sabría que eres su creación.

Y de entre todas las musas

que a un artista se le presentara

hoy en día, no sé,

si perderme en tu tristeza

o ahogarme de alegría

al tiempo no existir

cuando me encuentro a tu lado

y al decir adiós

no entiendo los motivos

de la tristeza al rondar mi alma

y saber que Venus

es una diosa humana

y yo un mortal hombre

que nunca llegará a ser

el Eros de tu amor

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