En la noche una sombra solitaria
por el camino sola va
mientras la luna
le alumbra su caminar
llevando en el pensamiento a su amada
tan lejos y extraviada
como su andar.
-¿En qué piensas caminante?-
le susurró a su oído el viento
- En mi amante extraviada -
contestó adolorido
mientras continuaba su camino.
- Es que la he amado - continuó -
de tantas y diversas maneras
que en la noche de primavera
se perdió... ¡Es que traicioné su amor!
y por eso ella se alejó
al sentir un gran dolor
Más de llorado arrepentido
que tal vez continúe buscándola
hasta el fin de los siglos...
El cielo lloró al oír su relato
y la luna le ocultó de un salto,
el viento se agitó
y gritaron los campos
hasta que no quedaron
ni el recuerdo de los pasos
de aquel caminante amargado
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