Me dirijo a una cita
en el mismo día de siempre,
voy a visitar a mi madre
la cual me espera.
Le he comprado flores
y voy vestido de traje,
camino por un pasaje,
oigo una voz: no llores
me dice a mi corazón
y como no voy a llorar
pues no deja de añorar
y con mucha razón
a mi madre que murió
y en sepulcro está
detrás de la lápida
la cual visto hoy.
Dió amor a su vástago,
al fruto de sus entrañas
que en días como hoy extraña
en las cuales mi alma de vago
le compone unos versos
mientras en el cementerio
con valentía de temerario
lo único que escucho son rezos
mas no puedo escribir más
sin una lágrima derramar
y por mi vieja llorar,
la cual no está más.
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