jueves, 2 de septiembre de 2010

EL MAR SE LA TRAGO

Con mi pluma pescaba poemas

a la orilla de la mar,

era una tarde de lánguida belleza

cuando los pasos perfilados en la arena

llevaban mis ojos directamente hacia ella,

le extendí el trozo de papel

con un corazón y unas letras

donde a sus manos bellas

fue a descansar

dándome a cambio una etérea sonrisa,

sus ojos se perdieron entre las estrellas

y alcance a leer en ellos

la tristeza del alma

confundida con alegría de todo su tembloroso ser;

le extendí mis brazos para darle cobija

y ella me dio sus labios regalándome un beso,

la abrace con ternura y le di amor

mientras la brisa salada nos traía de la mar

una canción de marinero y el rumor de un delfín,

las gaviotas en el cielo en grácil movimiento

y ella solo en ese instante junto a mi;

le dije; te amo, esa misma noche

mientras contábamos estrellas,

me dijo, te amo solo por hoy

por un mañana estaré en tierras lejanas;

amaneció otro dia, otrora el sol salió

y alcance a contemplar como ella al irse

sumergiendo lentamente en el agua

en sirena se convirtió

y el mar se la tragó.

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