Ocurrió cierto día a uno de los que se dedica a relatar historias, o sea a un cuentero, que pensó: ¿hoy que he de narrar a mi publico? pero nada se le ocurrió.
Se sentó en una silla, cogio papel y lápiz de la mesa por si de una u otra forma su mente encontraba alguna historia para contar, más ninguna idea le surgía...
-!que desgracia ¡- pensó el cuentero -no tengo que escribir ¿acaso toda mi imaginación se habrá acabado, o aun peor todo lo que tenia que contar lo habré dicho ya?
Salio de su apartamento con pasos lentos y cansados; observo el pasillo y las puertas que a el se dirigían, no se oía ni el viento pasar. Examino el cuentero:
-¿refiero mi historia sobre esta soledad? ¿Esta sensación de vacío? no, eso no me parece que sea una historia, ya que todo cuento es una historia ¿y acaso esto no seria una historia, un relato, una narración o llámese cuento? tal vez, no lo se.
Camino hasta empezar a bajar la escalera despacio, sin afán ni apuro, imaginando, pensando, creando que cuento narraría. Al llegar al inicio de las escaleras se cruzo con una vecina, ella una dama graciosa, algo gordita y hasta muy simpática; se puso a mirarla con atención especial y se dijo así mismo:
-puedo basar mi relato en esta señora, ella incluso puede ser la protagonista de una novela o una obra de teatro... hummm..... No lo se, no se; muchas personas graciosas, simpáticas y algo gorditas han sido personajes de varias historias, mas en este caso deseo ser lo mas original posible; así que desecho esta idea como base para la historia que deseo narrar.
salio a la puerta de la calle y siguió mirando haber que encontraba y hallo a una jovencita de no mas de 16 años, agraciada con toda la belleza de una flor y todo el candor de la juventud... volvió a pensar el cuentero...
-¿acaso podía ser esta chica el personaje que estoy buscando para mi cuento? hummm..... No, no lo creo, es muy joven, no tanto como niña, y aunque ya se le considere una mujer no es lo suficientemente mayor; yo busco algo mas definido, que sea inocente, pura, virginal, casta como lo seria una infante; pero también algo vagabunda, puta que no tenga nada de casto o virginal en su esencia, y que sea a la vez la balanza entre la inocencia y la bajeza.
En su andar también encontró al cartero, el lechero, un policía; saludo al panadero y tubo un debate con el cura, mas lo que llego a pensar de cada uno le llevo a la conclusión que no eran los personajes que buscaba, ni la historia que le convenía para narrar ese día.
En la plaza se encontró con un anciano con el cual jugaba ajedrez y creyó que con una partida en la cual el abuelo le contaba historias de su juventud y de la guerra...
Al marchar pensó:
-una de estas historias de las tantas que me ha contado podía ser la base de mi relato, pudiera llegar agradarle a los jóvenes y seria algo que a los viejos le encantaría, mas por un lado me puedo salir de mi estilo particular y original y por consiguiente de lo que deseo mantener; si es muy fantasiosa aburrirá a los ancianos y sino lo es suficiente duerme a los jóvenes; yo quiero algo que en su trama identifique a los dos... mejor me iré de paseo por el campo, talvez encuentre lo que deseo, lo que busco...
Camino horas atravesando caminos, quebradas, valles observando con minuciosidad todo lo que a su paso se encontraba; hablo con peces y ranas de lo estanques, con los pájaros de las veredas y las vacas de los pastizales, con los topos y las ardillas y también con los insectos, y pensó:
-sobre peces, pájaros, ranas, vacas, topos, ardillas e insectos se ha hablado en cuentos; mas lo que deseo para mi es que si interviene un animal ni nade ni se arrastre, no camine ni tampoco vuele, que no sea tan grande ni tampoco tan pequeño, y en especial ni salvaje ni domestico. Deseo escribir un cuento particular que no posea ni pasado ni futuro, tan diferente a los demás que sea un espejo de todo cuento… eso es lo que deseo escribir.
En la cima de una colina se arregosto en una acacia y miro el cielo con sus nubes, y al firmamento con sus estrellas, al sol, ala luna y de allí a l infinito del cosmos… y medito…
-acaso en la nubes, estrellas, en el cielo o en el firmamento, mas acá del sol o mas allá del cosmos encuentre la razón de ser de mi cuento…? No lo creo. El cuento no debe ser tan distante cual estrella o tan cercano como mi mano, algo tan difuso cual nube o tan tangible como esta bella acacia, tan omnipotente cual sol o sublime cual luna, no sea finito como la vida o infinito como el cosmos mismo…
Se durmió el cuentero extraviado en sus pensamientos reflexivos; vagos entre sueños y pesadillas, entre la realidad y la fantasía, entre la bondad y la maldad, y se dijo así mismo:
-estoy soñando con maravillosos lugares, majaestuosos, maravillosos, con aventuras de piratas y hormigas, montañas de dulce y de dinero, con las mil y una maravillas de la vida; también he tenido pesadillas con demonios y dragones,desiertos y soledades, con toda lo feo y horrible de este mundo, mas nada de lo anterior me sirve para lo que deseo narrar; no quiero sueños en mi cuento ni tmpoco realidades, solo el equilibrio entre los dos donde sean tan difusas que se han de confundir y tan distintas que se han de ver con claridad, que sean tan falsas como la verdad y tan ciertas como la mentira. Deseo escribir un cuento donde la logica sea la ilogica de la logica en la ilogica de mi relato.
Volvio el cuentero del pais de Morfeo justo cuaqndo la luz del crepusculo se empieza a sentir; en su mente empezo a divisar lugares cercanos como el pueblo y tan lejanos como la China, tambien monto en elefantes en la India, camino por los campos Eliseos en paris, peleo en el circo romano, subio qal Everest, navego por el Nilo, anduvo por el desierto, fue a new York, Tokio, sidney, Sudáfrica; navego en el amazonas antes de ir al templo del sol inca en machu-pichu, , se congelo en la antartida y observo el explandor de la atlantida antes de desaparecer, y madito:
-por lugares hermosos del mundo he paseado, desiertos, planicies, oceanos, montañas y tambien por mi pais y la atlantida mas ninguno me sirve para lo que deseo escribir; no quiero un lugar especifico, solo uno en donde se confundan en un solo sitio sin perder su individualidad.
En el sitio en que se encontraba el cuentero, o sea en la colina con la acacia, en el instante mismo donde se funden el dia y la noche en un abrazo eterno…
-deseo- dijo el cuentero en voz alta –un cuento que se realice en este instante es lo que deseo para que asi no sea ni de dia ni de noche al momento de la trama, de resto no me sirve para nada.
Al cobijar con su oscuro manto la noche, la vida y la muerte al son de los grillos, el susurro de los vientos, el canto de las cigarras y todo sonido que formase una sinfonia que tocaba aquel vals….
-vida o muerte, bien o mal, noche o dia, hombre o mujer, todo positivo o todo negativo, nada neutro, todo de un bando o de otro, nada a medias; no me gusta. Deseo contar una historia donde nada este en discusión, donde el equilibrio de las fuerzas sea original; un cuento donde todo se confunda sin perder su originalidad.
Al final de su recorrido se encontro con el Creador uqe le inspiro paz y amor y le abrio los ojos a lo que viese y los oidos a lo que oyese y le pregunto:
-oh, gran Creador del universo y de este pobre cuentero, os suplico que me digas ¿Cómo escribo un cuento con las caracteristicas que yo busco, que deseo…?
El Creador lo observo sin decir una sola palabra abriendole el entendimiento. El cuentero recordo todo lo que habia visto, pensado, reflexionado y acto seguido se devolvió para su apartamento, donde se sento en esa silla junto a la mesa y empezo a redactar un cuento titulado: “La historuia de un cuentero”, que decia asi:
“ocurrió cierto día a uno de los que se dedica a relatar historias, o sea a un cuentero, que pensó: ¿hoy que he de narrar a mi publico? pero nada se le ocurrió…”